Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos que hacen que se incrementen las necesidades de agua de la futura madre. Si una mujer, no embarazada, necesita aproximadamente un litro y medio de agua al día, una mujer embarazada necesita aumentar su ingestión diaria de agua en al menos 300 mililitros (correspondiente a un gran vaso), con el fin de disponer de la cantidad suficiente para atender la formación del líquido amniótico, al crecimiento del feto y a la mayor ingestión de energía que se produce durante el embarazo. Esto significa que la embarazada necesita alrededor de dos litros de agua al día, unos 8 vasos.

El organismo establece su propio mecanismo de sed, para equilibrar las tomas de agua. Pero hay que tener en cuenta que, durante el embarazo, se disminuye el umbral de sed, es decir, se tiene sed cuando ya ha comenzado el proceso de deshidratación. Por eso, es aconsejable programar la toma de un buen vaso de agua, aunque no se tenga sed, cada dos o tres horas.

Pautas para hidratarse bien durante el embarazo:
En el documento "Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia" de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), se señala que:

  • el agua facilita el transporte de nutrientes hacia el torrente sanguíneo del feto y su distribución por todo el organismo.
  • el estreñimiento, un problema habitual en la embarazada, puede empeorar si no se beben los suficientes líquidos.
  • ingerir líquidos a pequeños intervalos ayuda a prevenir la acidez creada por los jugos gástricos y las náuseas.
  • beber más incrementa la cantidad de orina y favorece la depuración de toxinas, reduce la formación de cálculos renales y el desarrollo de infecciones de las vías urinarias, habituales en las embarazadas. Para evitar estas últimas es fundamental orinar con asiduidad.
  • el agua y otras bebidas ayudan a evitar la deshidratación, una situación que puede ser peligrosa en las gestantes. Los síntomas son: dolor de cabeza, náuseas e, incluso, contracciones.
  • las náuseas, los vómitos o la gastroenteritis aguda provocan una gran pérdida de sales minerales. Las bebidas ricas en sales minerales, además de contribuir a la rehidratación, tienen un efecto beneficioso en estas patologías.

Recuerda:
Bebe antes de tener sed. Para ello deberías programar la bebida cada dos o tres horas.

La bebida por excelencia es el agua; evita el estreñimiento y al ser saciante, mitiga la sensación de apetito.

Recuerda que el agua no aporta calorías, por lo que no engorda.

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Comentarios

Nausicaa
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Una botella de agua al día

Yo siempre que trabajo tengo una botella de 1,5 litros y me la termino y desde hace unos años me va muy bien. ¡Interesante artículo!


Enviado el Dom, 15/12/2013 - 18:04

Mjose Miguel
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beber mucho

Yo siempre he bebido mucha agua y ahora en el embarazo aun bebo mucha mas pq tengo mas sed


Enviado el Lun, 10/02/2014 - 16:48

july
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buen articulo

yo no soy de tomar agua siempre prefiero refrescos o zumos.Tendré que esforzarme y tomar mas a partir de ahora.


Enviado el Mié, 02/04/2014 - 15:30

Isabel
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Interesante

Es cierto que desde que estoy embarazada mi cuerpo me pide mas agua. Si no bebo lo suficiente me mareo y me encuentro mal...


Enviado el Mar, 15/04/2014 - 15:09

flaka
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super

Yo no tomo mucha agua , debo hacer el deber por mi bebe y para mi salud ..


Enviado el Lun, 26/05/2014 - 19:05

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