Durante el embarazo, el bebé está conectado a su madre tanto física como emocionalmente. No sólo le transmite el alimento, sino también sus sensaciones y emociones. Esto sucede porque comparte sus endorfinas con el bebé; se trata de unas sustancias químicas que producen una enorme sensación de bienestar. Por eso es tan importante que la futura madre se sienta feliz, tranquila y relajada; de hecho, su felicidad y sentimientos positivos pueden inducir en su bebé sensaciones asimismo placenteras, activando ya las diferentes zonas de su diminuto cerebro a través de la interconexión entre neuronas.

Por todo ello, se recomienda a la futura mamá que controle su nutrición, descanse de forma adecuada y haga actividades sin riesgo en las que se sienta realizada y disfrute. También se aconseja que practique técnicas de relajación, ejercicios corporales y de respiración adecuados al mes de gestación en que se encuentre. El resultado será que madre e hijo se beneficiarán de esta sencilla y sana estimulación prenatal.

A partir del nacimiento, el bebé se va a ir impregnando de las sensaciones y emociones de su entorno, que en definitiva dependen de la interacción con los padres durante los primeros meses de vida, siendo el elemento básico que condicionará su crecimiento cerebral, y por tanto, será determinante tanto para su desarrollo intelectual como para el desarrollo de los patrones básicos de su personalidad en el futuro.

A lo largo de los primeros seis meses, el proceso de maduración física y psicológica es fundamental; de hecho, en ese período se completa la organización de su sistema nervioso central. Las experiencias que viva o perciba el pequeño serán los estimulantes o inhibidores de las correspondientes señales en mayor o menor número, e irán formando esa entrelazada red neuronal, aumentando así su tamaño y por consiguiente la actividad cerebral.

Aunque el comportamiento instintivo puede aparecer, incluso en ausencia de estímulos, no sucede lo mismo con la actividad mental superior.

Ahora es el momento de la estimulación postnatal que podemos definir como una labor de entendimiento-atención por parte de los papás, y que empieza con la atenta y curiosa observación e implicación por parte de los padres en la alimentación, el sueño, la higiene…

Es importante que los padres aprendan a entender las expresiones emocionales de su hijo. Sin duda, es un poderoso medio de comunicación no verbal y, de hecho, el lenguaje corporal, los gestos faciales y el llanto serán su único medio de expresión durante el período más importante del desarrollo de su sistema nervioso para su inteligencia emocional.

Esta inteligencia emocional puede desarrollarse desde los primeros días de vida si los papás interpretan bien lo que siente su hijo. El pequeño intentará expresarlo a su manera, con gestos, sonidos, llantos… Si los padres saben interpretar lo que siente su hijo en esos momentos, su cerebro hará más conexiones neuronales, lo que estimulará su inteligencia.

Un ambiente familiar en el que haya una buena comunicación, atención, juegos y cariño estimulará las reacciones reflejas que ayudarán al bebé a ejercitar todos los sentidos, incluso el desarrollo emocional.

Cada mamá estimula de forma natural a su hijo; pero, además, en su relación diaria contribuye a que perciba el mundo que le rodea. Esto genera satisfacción en el pequeño, es muy importante que se den los factores adecuados de observación, interpretación y atención; de lo contrario, se podría caer en el error y amenazar la sensación de seguridad y estimulación apropiada del bebé.

En función de la respuesta emocional que recibe el pequeño, se puede desarrollar una actividad neuronal lenta y generalizada, que sería el caso de carencia de estímulos o sensaciones, o por el contrario pueden ser unas unidades conductoras rápidas, de gran eficiencia para su evolución y desarrollo en el caso de estímulos positivos y sensaciones agradables o placenteras.

Un estrecho contacto corporal, piel con piel, que acompañe todo lo anterior contribuirá a que el pequeño perciba los sentimientos, a diferenciarlos entre sí y a sentar las bases de lo que será su autoestima en el futuro.

Aprovecha el momento después del baño para acariciarlo, ya que el tacto es el primer lenguaje con el que te comunicas con tu bebé. Elige una loción hidratante corporal que te permita realizar un suave masaje y aportarle todos los activos necesarios para el cuidado, hidratación y protección de la frágil piel de tu bebé.

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Comentarios

MJesusCant
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Interesante

Importante estos momentos


Enviado el Jue, 02/06/2016 - 16:21

atorniva7
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caricias..

Muy interesante el artículo. Además estoy leyendo un libro que aconseja la estimulación desde el mismo momento en que nace el bebé. Parece mentira lo que el poder de las caricias la ternura y el contacto visual pueden conseguir en un bebé recién nacido o de pocos días. Es maravilloso saber que con la ternura que te sale de dentro y le estás ayudando a ser una persona equilibrada y emocionalmente estable y feliz


Enviado el Vie, 17/06/2016 - 22:43

Mireiagdc
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Me ha encantado

Me ha gustado mucho han aumentado aún más si cabe las ganas de tener a mi bebe en brazos


Enviado el Lun, 28/08/2017 - 21:18

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