La placenta previa es una patología relativamente frecuente del embarazo. Infórmate sobre qué es, cómo se diagnostica, qué tipos diferentes de placenta previa existen, los signos a tener en cuenta, cómo se controla y qué implicaciones tiene, leyendo este artículo.

¿Placenta previa, qué es?
La placenta previa queda definida por la inserción total o parcial de la placenta en el segmento inferior uterino. El segmento inferior uterino se encuentra a continuación del cuello del útero y constituye, junto a éste, el canal de salida del feto al exterior, denominado canal del parto. Cualquier obstrucción de esta vía puede producir complicaciones en el momento del parto. Es una patología relativamente frecuente del embarazo ocasionando casi una cuarta parte de los sangrados del tercer trimestre.

¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la placenta previa se realiza mediante ecografía, tanto vaginal como abdominal. Las embarazadas diagnosticadas de placenta previa deberán llevar un control ecográfico más estricto durante el embarazo que permitirá evaluar la evolución de la inserción de la placenta con el paso de las semanas, ya que según estas vayan avanzando, la placenta puede desplazarse con el crecimiento uterino y ocluir parcialmente el orificio cervical interno (OCI) en la semana 20 de gestación y, posteriormente, transformarse en una placenta de inserción normal.

¿Qué tipos de placenta previa existen?
En función de la posición de la placenta en el segmento inferior uterino podemos clasificar la placenta previa en varios tipos:

  • Placenta de inserción baja: a menos de 2 cm del orificio cervical interno.
  • Placenta marginal: llega al orificio cervical interno sin sobrepasarlo.
  • Placenta oclusiva parcial: cubriendo el orificio cervical interno parcialmente.
  • Placenta oclusiva total: cubre totalmente el orificio cervical interno.

Esta clasificación ginecológica aporta información de cara al parto, ya que aquellas placentas que ocluyan el canal del parto van a impedir un parto vía vaginal. De la misma manera, aquellas placentas que no sean oclusivas permitirán el parto vía vaginal con un control más estricto por parte del equipo ginecológico.

Las embarazadas diagnosticadas de placenta previa deben de ser informadas de las posibles complicaciones que pueden surgir durante el embarazo para que sepan identificar aquellos signos y síntomas de alarma que les deben hacer consultar con su Tocólogo.

¿Cuáles son los signos a tener en cuenta?
El principal signo de alarma por el que las embarazadas diagnosticadas de placenta previa deben consultar es el sangrado, ya que la presencia de contracciones uterinas puede producir un leve desprendimiento placentario que la paciente objetivará como la presencia de sangrado vaginal. En muchas ocasiones la mujer no es consciente de la presencia de contracciones y el primer signo de alarma será el sangrado. No obstante, es importante informar a las embarazadas que, ante la presencia de contracciones uterinas, deben consultar al Tocólogo, quien tiene que evaluar la vía del parto, ya que estas contracciones uterinas pueden desencadenar el trabajo de parto.

¿Cómo se controla?
La paciente debe ser informada de toda la sintomatología entorno a la placenta previa a lo largo de su seguimiento en consulta, pautando controles del embarazo y bienestar fetal más frecuentes, en algunos casos recomendando modificaciones del estilo de vida, suspensión de la actividad sexual o, incluso, reposo.

Aquellas pacientes que presenten placentas previas oclusivas que permanezcan estables durante la gestación, tendrán establecido un plan de actuación en cuanto a sintomatología y visitas a urgencias, de la misma manera que, si no existe ningún incidente, la finalización de la gestación mediante cesárea deberá de estar programada desde la consulta con varias semanas de antelación.

Las pacientes con placentas no oclusivas y modificaciones a lo largo del embarazo tendrán un control más estricto en las últimas semanas de gestación, con visitas más frecuentes, evaluación del bienestar fetal y, en aquellos casos que la inserción placentaria lo permita, se puede intentar un parto vía vaginal.

¿Cuáles son las implicaciones para el parto?
La vía vaginal para finalizar el parto en pacientes con diagnóstico de placenta previa difiere levemente de aquellas pacientes sin inserción placentaria baja. El equipo encargado del parto deberá de mantener un control clínico materno y fetal más estricto, ya que ante la presencia de un aumento del sangrado vaginal o alteraciones en el control del bienestar fetal, se deberá de realizar una cesárea de urgencia e incluso puede precisar la realización de una transfusión sanguínea.

La posibilidad de una cesárea de urgencia también deberá ser explicada a las pacientes en consulta. La presencia de sangrado vaginal abundante o una alteración en el bienestar fetal son motivos ante los que hay que realizar una extracción fetal urgente, ya que podrían poner en peligro la vida de la madre y del feto.

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Comentarios

angi
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A mi amiga la programaron la

A mi amiga la programaron la cesárea por tener placenta previa


Enviado el Mié, 23/04/2014 - 20:23

Xilaia
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gracias por la informacion

Cuando comienzas la aventura del embarazo, no sabes todas las incidencias que pueden ocurrir, por lo que muy interesante. Resulta curioso, que todas las personas nacemos gracias al embarazo de una mujer, y el gran desconocimiento que existe en muchos aspectos.


Enviado el Sáb, 31/05/2014 - 21:30

Ysc
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Muy interesante, desconocía

Muy interesante, desconocía las implicaciones de tener placenta previa


Enviado el Dom, 11/01/2015 - 19:49

nl
Imagen de nl

placenta previa

No sabía nada al respecto y el artículo me ha aclarado muchas cosas, gracias


Enviado el Sáb, 21/03/2015 - 15:36

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